lunes, 25 de octubre de 2010

Supermán: Truth, Justice and the American way


Más rápido que una bala, más fuerte que una locomotora, capaz de saltar un rascacielos… Así definían las primeras historietas a un personaje que ha acompañado a varias generaciones de seguidores a lo largo de sus casi 70 años de edad: Superman.

Fue el primer gran superhéroe de cómic del mundo. El intrépido hombre con mallas azules, capa roja y una S cruzándole el pecho. Durante más de 60 años Superman lo ha sido todo. Desde revista de cómic a dibujo animado, a estrella del cine. Algunos ven a Superman como el mítico símbolo de la esperanza, la fuerza y la evidencia moral, mientras que otros solo lo califican de fenómeno de la cultura pop.



El nacimiento de un mito
Según los comics, Superman es el pequeño bebé Kal-El, nacido en el lejano planeta de Kripton. Pero Superman fue concebido en la imaginación de dos adolescentes de Cleveland (Ohio, EEUU), Jerry Siegel y Joe Shuster. Jerry escribía artículos para el periódico del instituto mientras que Joe era un artista que disfrutaba ilustrando las obras de Jerry, en mitad del clima de gran depresión. Por suerte consiguieron trabajo en una revista llamada Science Fiction, en la que escribieron “El reinado del superhombre” (1933), una historia que sería un primer acercamiento al Superman que hoy todos conocemos, salvo que en este caso el superhombre es malvado. Poco después se plantearon escribir otra historia de un superhombre, un superhombre con la fuerza de los grandes héroes míticos como Hércules y Sansón, lo convirtieron en un exiliado de un planeta destruido y le dieron una doble identidad, al igual que el zorro, como el periodista Clark Kent. Así nacía Superman. Pero no todo fue tan fácil, Jerry y Joe tuvieron primero que trabajar durante bastante tiempo para Nacional Allied Publishing (que hoy es famosa por ser una de las dos grandes, DC) hasta que ésta decidió sacar una nueva revista en junio de 1938, Action Comics, en la que en ese primer número apareció por primera vez y en portada Superman.

No tardó en hacerse con el favor del público, sus lectores aumentaban cada vez más, sobretodo cuando en enero de 1939 saltó a las tiras de los periódicos (se calcula que unos 20 millones de estadounidenses lo leían), pero el gran salto llegó cuando, en verano de ese mismo año, DC decidió darle al superhéroe su propio cómic (el primer número vendió más de un millón de copias y para finales de año estaba en todas partes). Superman empezaba a considerarse un símbolo de esperanza. Era más grande y poderoso de lo que habrían podido imaginar sus creadores.

Crecimiento y expansión de un superhéroe
Surgió un serial radiofónico, en 1940, de gran audiencia. En el fue donde se introdujeron la mayoría de elementos que hoy definen el universo del personaje. Se fijó el nombre del periódico como Daily Planet, apareció la kriptonita como talón de Aquiles del héroe y se fijaron muchos personajes secundarios. También, a raíz del programa, se impulsó la creación de gran cantidad de merchandising alrededor del personaje. Pocos años después se creó el serial de dibujos animados de los estudios Fleisher con multitud de medios y éxito.

Mientras el público disfruta con las aventuras animadas de superman, una fuerza mortal se preparaba para atacar EEUU, y ni siquiera el hombre de acero podría detenerla. Con la entrada de EEUU en la segunda guerra mundial, los cómics dieron paso a la batalla real entre el bien y el mal. Mientras los estadounidenses dejaban a sus familias para combatir al otro lado del océano, DC cómics luchó por encontrar la forma de que Superman proveyese de apoyo moral a los aliados. No incluyeron al superhéroe en ninguna historieta, ya que él con sus poderes podría acabar con la guerra en dos tardes. Lo que hicieron es que Superman y otros héroes apareciesen en historias ayudando a los verdaderos héroes de por aquel entonces, los soldados aliados. Superman fue un buen reclamo para conseguir que mucha gente se alistase en el ejército o invirtiese en bonos del ejército.

Una vez acabado el conflicto, Superman era tan poderoso como las bombas atómicas que dieron fin a la Segunda Guerra Mundial. Los americanos se veían reflejados en Superman ya que, según ellos, “Superman es tan indestructible con los EEUU”. Es una época dorada para el cómic, las ventas suben aún más, y ya se considera a Superman como todo un icono americano. Incluso surgen algunas colecciones paralelas como Superboy, en la que podemos ver la infancia de Clark Kent/Kal-El en el pequeño pueblo de Smallville antes de llegar a ser Superman. Aunque quizás, la mayor fama al personaje le vendría por parte del cine, en un serial de imagen real producido por Columbia y protagonizado por Kirk Alyn.

Ya en el año 1951, y considerando el éxito de los seriales de Columbia, DC cómics consideró que era el momento de seguir potenciando el personaje. Esta vez el medio escogido era la televisión, pero antes produjeron una película para cines para comprobar la reacción del público. Su título Superman and the mole men. En ella se contaba la llegada a la tierra de unos inofensivos seres y de cómo la gente por temor trata de acabar con ellos. Superman les protege ante la barbarie humana. La película es un reflejo de la psicosis que se vivía en esa época ante un posible ataque nuclear. Prueba de ellos es que fue la época dorada de la ciencia ficción y la época en la que nacieron nuevos superhéroes que eran producto de la radioactividad como Spider-man (picado por una araña radioactiva) o Daredevil (obtiene sus poderes al caerle residuos radioactivos encima). La serie empezó a emitirse en el año 1953 hasta que fue cancelada en 1959 por el suicidio de su protagonista, George Reeves. Como anécdota, apuntar que la película fue objeto de una curiosa censura que afectaba también a los tebeos ya que el personaje se consideraba poco adecuado para la juventud, dado el alarde de poderes especiales del personaje, que se juzgaba próximo al sacrilegio frente a la figura de Dios ser todopoderoso. Con la muerte de George Reeves el futuro de Superman en televisión parecía incierto. Varios proyectos relacionados con el personaje como una serie sobre Superboy u otra convirtiendo a los personajes de Superman en animales no salieron adelante.

Por suerte, la televisión y el cómic son dos medios diferentes. En 1958 había 7 publicaciones distintas sobre Superman. Es la época en la que hacen acto de aparición nuevos villanos como Brainiac, nuevos personajes como la prima de Superman, Supergirl (que tendrá su propia colección), nuevos mundos (como el de los superhéroes malvados o el de los superhéroes deformes) y hasta una agrupación con los superhéroes más conocidos de DC, la Liga de la Justicia. El universo DC, pasó al multiverso DC con multitud de tramas y variantes de héroes. A principios de los años 60 Superman era tan poderoso que tenían que acudir a argumentos demasiado exagerados y fantasiosos para plantearle un conflicto. Empezaron a optarse por utilizar problemas más personales en las aventuras del hombre de acero.

Pero al igual que la época, Superman reflejaba optimismo. Un optimismo como el que los estadounidense habían depositado en un joven presidente de nombre John Fitzgerald Kennedy. Los editores de Superman quisieron dar a entender la existencia de una posible amistad entre el prometedor presidente y el hombre de acero. El cómic estaba listo. Se había impreso con vistas a comercializarlo en noviembre de 1963 pero la mañana del día 22 de dicho mes en Dallas una bala atravesó el cráneo del presidente ante los ojos de miles de atónitos seguidores. América volvió a sumirse en el pesimismo y héroes de la talla de Superman no tenían sentido. 

El declive del héroe
En 1966 se estrena Batman, la serie. Una parodia del mundo de los superhéroes llena de color, canciones y onomatopeyas (si, onomatopeyas). Batman se convierte en el icono pop del momento relegando a Superman a un segundo plano. En el mismo año se estrena It´s a bird! It´s a plane! It´s Superman!, el musical de Broadway sobre Superman. Un nuevo paso en su trayectoria como icono, incorporándose a la galería de personajes protagonistas de un musical de Broadway. Pero la jugada no salió demasiado bien y, a pesar de las buenas criticas de los periódicos de Nueva York, Superman se retiró de los escenarios tras 128 representaciones. Seguían las horas bajas para el hombre de acero.

Los años 70 siguieron con el declive del héroe iniciado a mediados de los 60, las ventas caían en picado y los superhéroes seguían siendo objeto de burla. Buena parte de ellos es, aparte de la serie sobre Batman antes nombrada, la serie de Superman estrenada en 1975. En ella se ridiculiza al personaje haciéndole cantar y bailar de una manera un tanto bochornosa para el fan. Lógicamente la escasa audiencia que tuvo, no propició una larga duración en antena. Pero, el revival espiritual surgido a raíz de los estrenos de Jesucristo Superstar y Godspell propició una visión nueva de Superman como icono de la cultura pop. Ahora no se le veía sólo como un superhéroe, ahora se le veía como un Mesías secular. Son múltiples las coincidencias entre Moisés y Superman. Ambos enviados por sus padres a un destino incierto, ambos adoptados por otra familia de ascendencia diferente, ambos luchadores de un pueblo. A pesar de éste renovado interés espiritual por Superman, su reconquista del público vendrá propiciado por una de las películas que marcaron a una generación.

El boom cinematográfico
Superman: la película, se estrenó en 1978 y arrasó las taquillas de todo el mundo. Por fin la gente podía ver a su superhéroe favorito volar como es debido. Los productores Alexander e Illia Salkind arriesgaron mucho con este proyecto dado la baja popularidad del personaje por aquel entonces, pero contrataron a dos grandes estrellas como Marlon Brando y Gene Hackman. Al primero le dieron el breve, aunque interesante, papel de Jor-El (el padre de Kal-El/Superman) y al segundo el del malvado Lex Luthor, reservando el papel del hombre de acero a un, por entonces, desconocido Christopher Reeve. Se contó con una historia creada por Mario Puzo (el autor del best-seller El Padrino) y el director responsable del éxito de La profecía, Richard Donner. Con semejantes credenciales crearon un genial filme que rompió todos los records de recaudación y rápidamente propició la elaboración de una secuela (que ya estaba filmada en gran parte, debido a que en un principio querían rodarlas las dos juntas). Además desde el estreno de ésta película, el malogrado Christopher Reeve se convirtió en el Superman definitivo, en el que siempre será recordado.


Llegó el momento de cambiar
Mientras tanto, en el cómic, el personaje sufría una completa renovación. A mediados de los ochenta el modelo de héroe que imperaba era el de Silvestre Stallone y Arnold Schwarzenegger, por lo que dotaron a Superman de ese físico hipermusculado que le caracteriza hoy día. No sólo eso, las historias adquirieron mayor profundidad al incluirse problemas más humanos y hacer al superhéroe más vulnerable. Las ropas se le desgarraban en cada cruenta batalla. Pero dos acontecimientos marcaron la vida de los fans de Superman en ésta etapa: la revelación a Lois Lane de que Clark Kent es Superman y su pedida de mano y la muerte de Superman a manos de Doomsday. Éste último hecho dio la vuelta al mundo y miles de personas se conmocionaron ante tal suceso. Los autores supieron llevar bien la situación y durante meses mostraron como sería el mundo sin Superman, incluso probaron extrañas alternativas como Superman cyborg, Superman robot, Superman rojo, Superman azul… Pero no fue hasta mucho tiempo después que Superman regresó triunfal a las viñetas en su resurrección.
A principios de los 90, los Salkind (productores de las tres primeras películas de la saga), decidieron volver a apostar en un proyecto relacionado con Superman, las aventuras de Superboy en televisión. En ellas, como se sabe, se narraban las aventuras de un Superman adolescente, interpretado primero por Gerad Christopher y más tarde sustituido por John Newton, en Smallville. La serie tuvo un relativo éxito y propició la aparición de otra seria de un tinte más amoroso, Lois y Clark. La serie Lois y Clark, interpretada por la “mujer desesperada” Teri Hatcher como Lois Lane y Dean Cain como Clark Kent, daba prioridad a los tejemanejes amorosos entre Lois y el alter-ego de Superman Clark Kent que en las propias andanzas del superhéroe. Tuvo un tremendo éxito que se mantuvo desde 1993 hasta 1997. Es más, hubo un paralelismo de simbiosis entre el cómic y la serie puesto que algunas historias sucedían a la vez en los mismo medios e incluso se produjo al mismo tiempo otro de los acontecimientos grandes en la historia de Superman, su boda. La boda se “celebró” en el año 1996 y fue vista en la serie (su capítulo de mayor audiencia) y en los cómics (el más vendido desde el de la muerte de Superman. Muchos dibujantes de prestigio y guionistas se prestaron a dar su granito de arena en la realización de aquella historieta.
También en aquel año se volvieron a llevar a la pantalla dos series animadas con Superman como protagonista: Superman y La Liga de la Justicia. Ambas nacieron gracias al éxito anterior de la serie de animación sobre Batman y gozaron de un gran éxito entre los jóvenes con un estilo muy definido.

Un duro golpe
Pero para cuando la boda entre Superman y Lois Lane se celebró, los seguidores del hombre de acero habían recibido un duro golpe. El 27 de mayo de 1995, el actor que había encarnado a su héroe durante una generación sufrió un terrible accidente. Al hacer una exhibición de equitación, cayó del caballo y se dañó la columna vertebral. Quedó paralítico de cintura para abajo hasta su muerte en 2004. Pero Christopher Reeve demostró entonces ser un auténtico Superman al no perder las esperanzas y luchar día a día, llegando incluso a actuar y dirigir tras el accidente. Fue una de las personas que más hicieron por la investigación con células madres y hoy día existe una organización con su nombre para tal causa.

Superman en el siglo XXI
En el año 2000, con el amanecer de un nuevo milenio, DC cómics dio permiso a la cadena WB al hombre de acero una interpretación todavía más innovadora que algunas que le precedieron, Smallville. En ella se narraba la historia de la infancia de Superman en una granja del Kansas Rural. John Schneider y Anette O´Toole interpretaron los papeles de los jóvenes Jonathan y Marta Kent, padres adoptivos de Superman en la tierra, mientras que el papel principal recayó en un desconocido Tom Welling. La originalidad de la serie estribaba en que Superman era tratado como un adolescente confundido a punto de desarrollar los superpoderes y la doble identidad, sin mallas ni vuelos. Pero un mes antes del estreno de la serie, el 11 de Septiembre de 2001, las nociones gemelas de verdad y justicia sufrieron la prueba final. En minutos, EEUU se puso de rodillas y el concepto de héroes y heroísmo fue contundentemente redefinido. Claramente los héroes son los bomberos y policías que ayudaron en la tragedia, y los héroes no son indestructibles. Son humanos. Fue publicado un cómic en el que Superman se lamentaba de no haber podido evitar la tragedia y en la que lo único que puede hacer es ayudar a los grandes héroes de aquel día.

El estreno de Smallville, cuando se empezaban a trasladar al cine a otros grandes superhéroes como los X-Men o Spider-man, marcó todo un nuevo record en la cadena WB, más de ocho millones de espectadores la siguieron. Lleva hasta el momento cinco temporadas en antena y atrayendo a numerosas estrellas ha hacer cameos en ella (incluyendo una emotiva visita en un capítulo de un parapléjico Christopher Reeve, poco antes de su muerte). El éxito de ésta serie, una graciosa campaña publicitaria con Superman y el cómico Jerry Seinfield anunciando tarjetas de crédito, y, sobretodo, la gran acogida por parte del público de los últimos estrenos en pantalla grande de las aventuras de otros superhéroes propiciaron que se preparase una nueva aventura de Superman en cines.

Superman Returns, dirigida por Bryan Singer (director de las dos primeras partes de X-Men) y con un presupuesto de 200 millones de dólares llegó a los cines en el verano de 2006. Con Kevin Spacey interpretando al villano Lex Luthor y un desconocido Brandon Routh haciendo de Superman. La película se subió al primer puesto del box office en casi todos los países en los que se estrenó. ¿La fórmula del éxito? Según Bryan Singer fue mantenerse fiel al personaje y a la saga cinematográfica original (concretamente a las dos primeras películas). La mediocre acogida por parte del público de ésta quinta aventura del hombre de acero no impedirá que volvamos a ver al hombre de acero en las pantallas en el año 2012.Bajo la dirección de Zack Snyder (300) y con Christopher Nolan (El Caballero Oscuro, Orígen) en labores de producción y guión, el hombre de acero volverá a volar en el cine.



Superman: un superhéroe, un icono, un mito.
Desde su primera aparición en junio de 1938, el hombre de acero ha sobrevivido y ha prosperado durante décadas de reinvenciones y reinterpretaciones. Superman ha tenido una historia muy diversa: ha sido usado en publicidad y propaganda, ha hecho buena y mala televisión y ha salido en buenas y malas películas. Pero el personaje de Superman ha sido lo suficientemente fuerte para sobrevivir a su propia historia. Una historia que le ha convertido en un icono, un icono de protección y esperanza para EEUU (y por extensión para el resto del mundo, porque aunque nos pese, la mayor parte de los países compartimos la cultura estadounidense). Un icono al que acuden cuando las cosas se ponen difíciles. Nació tras la primera gran guerra, creció tras la segunda para tiempo después ir cayendo en el olvido. Pero tras Vietnam volvió aún con más fuerza y hoy tras el 11 de Septiembre e Irak volvemos a recuperarlo. Larga vida al hombre de acero.