jueves, 3 de diciembre de 2015

El Niño: el portal de la droga en Europa



El cine de mafias siempre me ha parecido muy atractivo. Desde los grandes clásicos como El Padrino y Scarface a las películas sobre mafias menos elegantes como las de Ciudad de Dios o Snatch. Es un hecho que el crimen organizado tiene un atractivo indescriptible para el espectador y es un filón que el cine español no ha explotado como se debe a lo largo de su historia. La historia mafiosa de España está íntimamente ligada al narcotráfico. La situación del país así lo obliga y convierte a nuestro querido país en el principal portal para el acceso de la droga desde África. Y es alrededor de esos 14,4 kilómetros que separan África de Europa, en ese estrecho de Gibraltar dónde se concentran las mayores hazañas y triquiñuelas por burlar al constante control policial.  El pasado 3 de agosto de 2014 un grupo de jóvenes se hallaban en una embarcación en la costa marroquí hasta que una lancha de una supuesta banda de narcotraficantes les atacó y muchos tuvieron que saltar al agua. Uno de ellos era Mohamed Taieb Ahmed, más conocido por su apodo “El Nene”, y del que nunca más se ha vuelto a saber. En el momento de su desaparición, “El Nene” acumulaba varios ingresos y un par de fugas de la cárcel además de una fortuna que llegó a estimar en más de 30 millones de euros. Se dice que una de cada diez bellotas de hachís que había en España, provenía de él.  

Daniel Monzón es un director inteligente. Ya lo demostró en su ópera prima “El robo más grande jamás contado”, combinando una selección de los mejores comediantes españoles con una trama de robos imposibles. Pero fue sin duda con Celda 211 dónde alcanzó su punto álgido con un thriller carcelario que unió a crítica y público en un entusiasmo unánime. Ahora, con “El Niño” ha cogido la apasionante historia de “El Nene” para adentrarse en mundo del narcotráfico en el estrecho. 

La trama de “El Niño” se divide en dos partes bien diferenciadas. La historia de “El Niño” cuya afición y destreza con las motos de aguas y lanchas le irán haciendo ascender y ocuparse cada vez de mayores encargos y la del policía que controla el paso del estrecho, tratando de evitar que la droga llegue a suelo patrio. Una historia que a grandes rasgos ya se ha visto en multitud de ocasiones en otras películas como American Gangster y que aquí opta por añadir algunos toques a la trama para complacer a la audiencia. Los protagonistas no dejan de soltar chascarrillos y de comportarse como meros adolescentes que nunca parecen tener un negocio tan grande entre manos. Por otra parte el romance entre el protagonista y la hermana de uno de sus dos compañeros no deja más que caer en el estereotipo puro, evitando que la trama avance de manera fluida. Es cuando el foco se centra en el policía interpretado por Luis Tosar cuando parece que Daniel Monzón recupera más el vigor y la fuerza con una visión pesimista, de un policía al que su trabajo le absorbe la vida y que ve cómo los recursos con los que dispone son a todas luces insuficientes para luchar contra la amenaza amorfa del narcotráfico. Por si fuera poco, el director también deja entrever aquí una pequeña subtrama romántica en esa compañera policía interpretada por Bárbara Lenie que expresa con sus gestos y miradas ese amor reprimido que tiene por su compañero. 


El elenco actoral cumple de manera sobrada al estar compuesto de figuras de intachable trayectoria como Eduard Fernández, Sergi López, un casi anecdótico Ian McShane y los ya mencionados Bárbara Lenie y Luís Tosar. Es, sin embargo, en el trío de jóvenes narcotraficantes dónde el área interpretativa se resiente más con un Jesús Castro demasiado ocupado en aparecer guapo ante la cámara que en convencernos de que es un tipo con la mente lo suficientemente fría como para el narcotráfico. Pero, a pesar de las pequeñas irregularidades del guion y la mala decisión de casting que fue Jesús Castro, la película goza de una energía envidiable en la mayor parte de metraje, llegando a su punto álgido en unas persecuciones acuáticas que se encuentran entre las mejores escenas de acción jamás filmadas en territorio Español. 

Es posible que “El Niño” no sea una película que aborde a un Scarface español y se quede en algo mucho más pequeño. Pero también es cierto que pone de relieve y con gran energía una realidad que se vive día a día en las costas gaditanas. Un film totalmente recomendable y una paso más en la carrera de un director que no deja de sorprender e innovar con cada trabajo que realiza.