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sábado, 1 de octubre de 2011

Cuando los mundos chocan: nueva colaboración con NoSóloGeeks


La tecnología en general y la digital en particular avanzan a pasos agigantados. No hay más que comparar las posibilidades que ofrecen los modernos efectos generados por ordenador que permiten a los directores crear mundos imposibles de imaginar hace un par de décadas. En el ocio electrónico, cada nueva generación nos ha ido abriendo unos mundos cada vez más detallados y llenos de posibilidades. Cada vez son más reales y los videojuegos cuentan con historias de mayor entidad que si además tienen éxito son la nueva fuente de "inspiración" para gran cantidad de producciones Hollywoodienses.

Pero la relación entre estos mundos, el cine y los videojuegos, viene ya de largo. Concretamente hace 30 años, Tron fué la primera película en introducir el tema arcade en una gran producción. Después de aquello, hemos tenido una riada de adaptaciones que se ha visto intensificada en la última década sobre todo gracias al éxito de Resident Evil. Por eso mismo he escrito el primero de una serie de reportajes que repasan la relación entre los dos medios.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"Noticias del mundo":Cuando las noticias absurdas solo eran ficción

Mauricio, el niño-murciélago de Murcia

Probablemente, más de uno visita la famosa web El mundo today o se descojona con muchas de las noticias falsas (con un pie en la realidad, eso sí) que hacen en programas como "El Intermedio". Claro y es que titulares como "Desalojan un bar porque un cliente pide tomar un café solo" o "46 millones de españoles se manifiestan en sus casas contra el Pacto del Euro" cada vez son menos impactántes al lado de otros que aparecen en publicaciones más prestigiosas y que hablan sobre gatos fluorescentes resistentes al Sida, individuos que asesinan a su familia con un martillo e inmediatamente después convocan una fiesta por facebook o chinos que beben gasolina porque creen que es bueno para su salud. Y no hablo de medios regionales, los ejemplos puestos pertenecen a diarios nacionales tan prestigiosos como El Mundo, ABC y La Vanguardia.

Pero mucho antes de la explosión informativa y lúdica que ha supuesto Internet, podían encontrarse en los kioskos patrios un extraño periódico con las noticias más inquietantes y divertidas. Estoy hablando de Noticias del mundo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Supermán: Truth, Justice and the American way


Más rápido que una bala, más fuerte que una locomotora, capaz de saltar un rascacielos… Así definían las primeras historietas a un personaje que ha acompañado a varias generaciones de seguidores a lo largo de sus casi 70 años de edad: Superman.

Fue el primer gran superhéroe de cómic del mundo. El intrépido hombre con mallas azules, capa roja y una S cruzándole el pecho. Durante más de 60 años Superman lo ha sido todo. Desde revista de cómic a dibujo animado, a estrella del cine. Algunos ven a Superman como el mítico símbolo de la esperanza, la fuerza y la evidencia moral, mientras que otros solo lo califican de fenómeno de la cultura pop.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Starship Troopers: Una mirada irónica al futuro y al pasado


En el futuro un gobierno militar dividirá a la sociedad entre civiles y ciudadanos. Para poder disfrutar del estatus de ciudadano y así poder entrar en política o el derecho a votar, toda persona deberá pasar por un período de 2 años de servicio militar. Johny Ricco, un joven popular de Buenos Aires se alista en el servicio de infantería y veremos junto a él su entrenamiento, el inicio de una guerra contra un planeta habitado por insectos y el transcurso de la misma. 

martes, 25 de noviembre de 2008

Steven Spielberg: El hombre que cambió Hollywood


Spielberg se puede decir que es el prototipo de hombre hecho a sí mismo, empezando desde lo más bajo hasta llegar a ser uno de los personajes más importantes de la historia del cine. Suyos son varios de los títulos más emblemáticos y taquilleros de los últimos treinta años, ha creado un gigantesco estudio de cine llamado Dreamworks (que recientemente fue absorbido por la todopoderosa Paramount, aunque si división de animación se mantiene independiente) y ha conseguido que su nombre sea un reclamo más poderoso aún que los actores que intervienen en sus películas. Él es el Rey Midas de Hollywood.

Steven Allen Spielberg nació el 18 de diciembre de 1945 en Cincinnati, Ohio y no es que el cine le viniese de familia, es hijo de un ingeniero electrónico y una concertista de piano, pero se generó en sus venas mientras recorrían los Estados de América debido a los numerosos traslados laborales de su padre. Había empezado, a la tierna edad de 15 años, a dirigir pequeños cortometrajes caseros (el primero de ellos fue un pequeño western titulado The Last Gun), pero a los 18 años ya había escrito y dirigido su primera película, Firelight (1964), que consiguió que se proyectase en un pequeño cine de la ciudad de Phoenix. Con 20 años el destino le llevó a asentarse en Los Ángeles, dónde se matriculó en la Universidad de California de Long Beach para estudiar cinematografía, abandonándola a medida que le surgían sus primeros proyectos profesionales y de la cual no obtuvo el título de graduado hasta el año 2002.

Tras el estreno de su cortometraje Amblin (1969), que recibió numerosos premios y dio nombre a la productora que creó posteriormente, la Universal decidió contratarle para dirigir a Joan Crawford en un episodio de la serie de relatos Night Gallery -continuadora de la archiconocida, En los límites de la realidad, y de la cual el propio Spielberg realizaría una especie de remake con su serie, Cuentos Asombrosos-. A partir de ahí, al joven realizador judío empezaron a lloverle ofertas para dirigir numerosos proyectos televisivos hasta que llegó El diablo sobre ruedas. Aquel pequeño film –basado en un relato que el famoso escritor de ciencia ficción Richard Matheson (Soy Leyenda)- contenía tanta calidad que los productores decidieron estrenarlo comercialmente en cines, cosechando un notable resultado en taquilla. Pero el campanazo llegó con su tercera película, Tiburón, un excelente ejercicio de suspense que sobrepasó los 100 millones de dólares de recaudación e inauguró lo que sería un nuevo tipo de películas, los “blockbusters”.

Desde el estreno de Tiburón, Spielberg empezó a encadenar sin descanso numerosos films de éxito (como Encuentros en la tercera fase, En busca del arca perdida, E.T., Jurassic Park…) con algún que otro fracaso (como la fallida comedia 1941 o Always). Consiguió lo que antes sólo habían hecho Hitchcock o Ford o Chaplin, que el hecho que su nombre apareciese en el cartel de la película influyese más en la gente que la propia historia del film. Muchos le acusan de haber infantilizado el cine convirtiéndolo en un mero entretenimiento, transformando ese tipo de cine que hace en un sello personal suyo. Pero lo cierto es que su cine encierra más calidad de la que aparenta y que, sobretodo desde el estreno de El color púrpura, ha tocado una amplia gama de géneros y estilos. A pesar de situarse siempre en la vanguardia tecnológica y haber revolucionado el ritmo cinematográfico –convirtiendo a algunas de sus películas en auténticas montañas rusas como pueden ser las cuatro entregas protagonizadas por el mítico arqueólogo Indiana Jones- se le puede considerar como un auténtico artesano que mima todos los detalles y mueve la cámara con energía a la vez que clasicismo llegando a ganar un Oscar con una película en blanco y negro a finales del siglo XX con La lista de Schindler.

Pero no sólo a través de la dirección ha aportado su influencia al mundo del cine. Su nombre también aparece como productor de numerosas películas míticas de los años 80 y 90. Los Goonies, El secreto de la pirámide, Los Gremlins, la trilogía de Regreso al Futuro e, incluso, Poltergeist (de la que se rumorea que terminó dirigiendo, aunque aparezca acreditado como productor el artífice de La matanza de Texas, Tobe Hooper) llevan su sello. En 1994 creó el estudio de Dreamworks SKG (junto a sus socios David Geffen y Jeffrey Katzenberg) –que ha producido títulos como Gladiator, Camino a la Perdición o Shrek y Madagascar en su división animada-, pero que, tras una serie de fiascos económicos hace un par de años, ha sido absorbido por el estudio Paramount.

Quienes han trabajado con él dicen que es alguien muy cercano y afable. Una persona que mantiene la tranquilidad a pesar de que tenga la presión de contar con miles de personas bajo su control en los rodajes y que siempre tiene un consejo, una sonrisa o un chiste. De hecho ha aparecido más de una vez en películas de compañeros suyos haciendo un Cameo como en The Blues Brothers o, más recientemente, en Austin Powers: Miembro de Oro.

Sin duda una de las personas más importantes de la historia del cine, y no sólo por las películas que ha dirigido, sino por forma de entenderlo que tiene y cómo ha conseguido cambiar en muchos aspectos el cine americano de hoy día. Recientemente ha visto como su proyecto de adaptar al personaje de Tintin se ha visto frustrado debido al elevado presupuesto que requería y la crisis económica que afecta a EEUU en estos momentos. ¿Será el momento de que recupere su tan ansiado –y mucho más económico- biopic sobre la figura de Abraham Lincoln interpretado por Liam Neeson? El tiempo dirá, aunque mientras tanto podemos seguir revisionando su extensa filmografía hasta que este inquieto director y productor estrene su próximo proyecto.
PD: Lógicamente se podría haber ahondado mucho más en otros aspecto como su relación con otros directores de su generación como Coppola, Scorsesse o Lucas o haber repasado más su personalidad y manera de hacer cine. Pero eso habría requerido una extensión mucho mayor y un tiempo del que no dispongo ahora mismo. Pero prometo revisar a este gran director en futuras entradas y tratar otros aspectos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sevilla vuelve a ser la capital del cine europeo por una semana


Con cuatro secciones a concurso (Sección oficial, Eurimages, EFA y Panorama Andaluz) y un repaso a las filmografías de David Lean y José Luís Borau, amén de un recorrido por el mejor cine danés de los últimos tiempos y un ciclo de cine de terror, el pasado 7 de noviembre a las 9 de la noche comenzó oficialmente la quinta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla con una gala de inauguración en el teatro Lope de Vega en la que se proyectó el esperado film italiano Gomorra, de Mateo Garrone basado en la novela homónima de Roberto Saviano y que se alzó con el premio del jurado en el pasado festival de Cannes. Pero en realidad el festival había comenzado unas horas antes con el pase de prensa a media tarde de la mencionada Gomorra y la masiva afluencia de medios a la rueda de prensa posterior para poder ver al autor del libro original rodeado por unas inmensas medidas de seguridad (ya que se haya amenazado de muerte por la verdadera Camorra napolitana tras la publicación de Gomorra). La película agradó a la mayoría de la crítica especializada lo que provocó que la rueda de prensa fuese tremendamente interesante, girando alrededor de las dificultades de adaptar un libro de las características de Gomorra. Sin duda, con esta película se ha decidido arrancar de forma fuerte la sección oficial del festival, sin duda la más importante de todas.


El sábado la rumana Boggie de Radu Muntean dejó bastante fríos a todos aquellos que decidieran darle una oportunidad, pero la tediosidad de su ritmo y su trama con muy pocos personajes y mal dibujados hacían presagiar desde ese momento que no era una competidora a la altura de Gomorra u otras películas que aún estaban por llegar. El gran estreno de aquel día fue, sin duda, la francesa Bienvenidos al Norte, de Dany Boon: una comedia agridulce acerca de un cartero que finge ser discapacitado para conseguir el traslado de trabajo a una apacible localidad en la costa mediterránea francesa.


El domingo se acumulaban los estrenos con tres candidatas a llevarse el giraldillo de oro: la rusa The Hollow, la irlandesa Delta y la islandesa/francesa Back Soon. El filme ruso impresiona gracias a su interesante punto de partida, un hombre intenta escapar de un “hueco” donde muere gente, pero se viene abajo en su segunda mitad haciendo perder a uno todo el interés. Delta, la flamante ganadora del premio de la crítica en Cannes, cuenta el regreso al hogar familiar de un joven, que se encuentra con el descubrimiento de una hermana a la que no conoce y con la que comienza a mantener una intensa relación. Sin embargo, las cintas que más impresionó aquel día fueron Back Soon y la italiana Il Divo dentro de la sección Eurimages. La primera contaba la historia de una madre que vive de la venta de marihuana para subsistir y la segunda es un irónico biopic sobre el ex primer ministro italiano Giulio Andreotti. Con gran acogida de crítica y todas las entradas vendidas, sin duda fueron los grandes estrenos del fin de semana junto a Gomorra.


Tras los tres intensos primeros días de Festival, el lunes se presentó la germano finlandesa Black Ice dentro de la Sección Oficial del festival, dejando un ambiente tibio entre la crítica que se acercó al Lope de Vega para ver el film. La historia de una mujer que al descubrir la infidelidad de su marido, decide hacerse amiga de su amante mientras planea una venganza contra su cónyuge es una historia que resultaba demasiado familiar entre los cinéfilos como para que la película impactase. Sin duda el gran estreno de aquel día fue la impresionante cinta rusa Mongol, la historia de Gengis Khan antes de ser Khan del futuro imperio Mongol, contada con unos medios, una fotografía y un ritmo envidiable. Muchas superproducciones hollywoodienses deberían fijarse en este film para devolver la epicidad majestuosa y realista a las superproducciones de época tan cargadas de efectos especiales y acción rápida y enrevesada.


La holandesa Katia´s sister fue el plato fuerte del martes, presentando la historia de una chica cuya madre rusa y su hermana Katya trabajan en el conocido barrio rojo de Ámsterdam. Sin embargo el film más impactante fue La Batalla de Hadiza, una producción británica que recreaba de una manera ciertamente estereotipada, aunque muy dura, la incursión llevada por el ejército norteamericano en la ciudad iraquí de Hadiza, tras un ataque bomba en el que murió un militar, matando a más de 20 civiles a sangre fría. Perfecta recreación aunque los diálogos inciden bastante en los manidos tópicos de la guerra santa, el excesivo patriotismo americano y la inutilidad de las operaciones militares americanas en la zona.


El miércoles a primera hora, el director israelí David Wollach presentó My Father, my lord. Un film bastante aséptico, con escasez de medios y unas interpretaciones bastante parcas pero que sin embargo gustó a la crítica al contar con sencillez la historia de un niño que se rebela ante la excesiva religiosidad de su padre judío. Pero la francesa Espías en la Sombra consiguió cautivar al público al contar las hazañas bélicas verídicas de un grupo de cuatro mujeres que debieron infiltrarse en un hospital nazi para evitar que éstos le sacasen la información a un prisionero sobre el desembarco de Normandía.


El jueves se presentaron otras tres películas a la sección oficial del festival: la alemana En el séptimo cielo, la croata Three stories about sleeplessness y la polaca Katyn. Sin duda el film de Andrej Wajda (homenajeado durante esta edición del festival de Sevilla, recibiendo un premio especial por toda su carrera) que trata sobre la terrible matanza de oficiales del ejército polaco durante la segunda guerra mundial. Junto con Espías en la Oscuridad, es el segundo film sobre la II Guerra Mundial que compite en la Sección Oficial pero, a diferencia del film francés dirigido por Jean-Paul Salomé, que se centraba más en la aventura; Wajda opta por la austeridad y seriedad en lo narrado para incitar más a la reflexión que al espectáculo bélico.


El viernes fue el último día de estrenos antes de la gran noche de clausura del día siguiente. A destacar el estreno de Robert Zimmerman: is Tangled up in love del alemán Leander Haußmann y la británica Un gran día para ellas de Bharat Nalluri. Dos comedias románticas para la última jornada de estrenos de la sección oficial, aunque el estreno británico cuenta con la ventaja de contar con la excepcional actriz americana Frances McDormand y con Amy Adams, dos caras familiares que sin duda atraían mucho más publico que la simpática cinta alemana, aunque las dos son perfectos ejemplos de buen cine.


El sábado, en la sala de prensa de El Casino de la exposición de Sevilla se dio a conocer como flamante ganadora del giraldillo de oro a la gran sorpresa del festival, la irreverente comedia francoislandesa Back Soon, de Sólveig Anspach, mientras que el giraldillo de plata ha sido para la holandesa Katya´s Sister, de Mijke de Jong Por otro lado, la favorita para el principal galardón, Gomorra, obtuvo finalmente el Premio Especial del Jurado y, la también italiana, Il Divo se hizo con el premio Eurimages. Poco después, la gala de clausura despidió el festival hasta el año próximo.


Sin duda ha sido una semana intensa para el cine europeo aquí en Sevilla, aunque el nivel general de las películas a concurso ha sido más que aceptable, no ha llegado a alcanzar al de otras ediciones anteriores. Por otro lado, la excesiva cantidad de estrenos hacía imposible seguir todas las secciones a concurso. Aún así, esperemos que para el año que viene podamos disfrutar de otra semana de buen cine europeo aquí en Sevilla.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Dexter


Fue en el año 2004 cuando Dexter vio por primera vez la luz en una novela aquí publicada con el título de El Oscuro Pasajero. Su creador, Jeff Lindsay, estuvo a punto de ganar el premio Edgar a la mejor ópera prima dentro del evento Mistery Writers of America’s. Pero resulta que Lindsay había publicado ya cuatro obras anteriormente bajo el seudónimo de Jeffrey P. Lindsay. Esto no afectó a que el libro se convirtiese en un auténtico best-seller que atrapase a todo aquel que abriese sus páginas y que, casi sin ninguna duda, convertirá a su protagonista en uno de los asesinos ficticios más recordados de la historia, a lo que ayuda, en gran parte, la excepcional serie que surgió de él.
Con una historia que narraba cómo un forense del departamento de policía de Miami era un asesino en potencia, pero se controlaba bajo una serie de reglas, que le había impuesto su padre adoptivo años atrás, y sólo liquidaba a aquellos individuos despreciables como pueden ser los violadores, los asesinos y los pedófilos. Llevando esa doble vida, manteniendo frente a sus compañeros y frente a su hermana Deborah esa fachada de hombre normal y simpático, tiene que enfrentarse a otro asesino en serie que conoce su identidad y le envía mensajes que le retan a encontrarlo. Mientras tanto, su hermana Deborah piensa que esos asesinatos pueden ser su pasaporte para salir de las misiones de incógnito en las calles y pasar a ser una agente de homicidios.
Narrada desde el punto de vista de Dexter, la novela se convierte en un trepidante juego del gato y el ratón. La visión de Dexter, que no se considera humano ya que no tiene sentimientos por nada, sobre todo lo que le rodea ayuda a conformar un personaje enigmático y tremendamente atractivo, a la vez que proporciona numerosos puntos de humor negro a la trama. Un asesino –que mata a otros asesinos, pero asesino al fin y al cabo- que nos cae bien hasta el punto de que deseemos que ojalá haya personas como él en nuestra ciudad. El resto de personajes están igualmente bien descritos. Deborah, la hermana de Dexter que siempre se ha sentido algo inferior a él por las atenciones que recibía de su padre, sin dejar de admirarlo, y que ahora lo da todo por ascender dentro del cuerpo de policía. La Teniente Laguerta, que se siente atraída por Dexter a la vez que gobierna con mano férrea la comisaría. El Sargento Doakes oliendo la verdadera naturaleza de Dexter y acosándole. Rita, la novia de Dexter que, junto con sus hijos, hará aflorar poco a poco la humanidad del protagonista. Harry, el padre de Dexter que se aparece mediante numerosos flashbacks como un policía y padre de moral íntegra o Vince Masuoka y Ángel Batista, compañeros y “amigos” de Dexter que ponen el contrapunto cómico, especialmente el primero.
A El Oscuro Pasajero le han seguido tres secuelas más. La primera de ellas, Querido Dexter, apareció justo al año siguiente repitiendo el mismo éxito de la anterior. En ella se contaba la aparición de un nuevo asesino que mutilaba totalmente a sus víctimas, Dexter volvía a asesorar a Deborah en el caso mientras que no podía saciar su sed de sangre porque el sargento Doakes le vigilaba continuamente. La tercera, que aún no ha sido editada en España, se titula Dexter in the Dark y narra cómo durante la investigación de un doble homicidio en la universidad de Miami, la voz interior que obligaba a Dexter a jugar con la sangre desaparece, lo que le desconcierta bastante. Hay un cuarto libro de Dexter de aparición inminente y que llevará el título de Dexter by Design.
En 2006 aparece, en la cadena estadounidense Showtime, la primera temporada de Dexter. Durante los 12 episodios de los que constaba, la serie seguía de cabo a rabo la novela original de El Oscuro Pasajero aunque cambiando algunos detalles –que no desvelaré por su relevancia en las tramas tanto de los libros como de la serie-. Con una audiencia bastante decente para tratarse de una canal de televisión por cable y una calificación para mayores de 18 que le permitía total libertad a la hora de mostrar los asesinatos. Con una fidelísima traslación de los personajes a la pequeña pantalla, basta ver los primeros minutos del capítulo piloto para darse cuenta de que vamos a experimentar algo parecido viendo la serie.
El papel principal recayó sobre Michael C. Hall, proveniente de otra serie mítica A dos metros bajo tierra en la que encargaba al hermano homosexual que regentaba la funeraria de su fallecido padre. Parecía que tras un papel así, Michael C. Hall no era la persona idónea para hacerse cargo de interpretar a Dexter, pero este actor ha conseguido hacer suyo al personaje y ya no nos podemos imaginar a nadie más para el papel. Consigue transmitir perfectamente la dualidad de alguien que finge perfectamente ser simpático y luego el hecho de saberse un asesino frío y calculador. El papel de la hermana de Dexter, Deborah Morgan, corre por cuenta de Jennifer Carpenter, vista en películas como Dos rubias de pelo en pecho o El Exorcismo de Emily Rose –dónde realiza una admirable actuación-. Quizá menos exuberante físicamente que la Deborah descrita en las páginas de El Oscuro Pasajero, Jennifer Carpenter resulta sensual y, a la vez, con un puntito masculina. Retrata perfectamente el papel de la hermana que ha crecido bajo la sombra de un hermano que ha recibido más atenciones que ella. Julie Benz, vista en la última entrega de Rambo y en la próxima de Saw, en su papel de desvalida novia de Dexter que ha sufrido los maltratos de su anterior pareja y que poco a poco irá sacando la parte más humana de Dexter, resulta de lo más convincente. El resto de interpretaciones raya a la misma altura, destacando especialmente la labor de Lauren Velez como Laguerta y Erik King como el Sargento Doakes.
Como ya dijimos, la primera temporada sigue de manera bastante fiel los relatos descritos en el primer libro, aunque introduce una serie de elementos como pequeños casos, más situaciones y relaciones entre los personajes para engordar la trama y que así diese para una temporada de doce episodios. Sin embargo la segunda temporada, estrenada en septiembre del 2007, sigue por unos derroteros muy distintos a los del libro. Aquí el cazador se convierte en la presa al encontrarse el lugar donde Dexter almacenaba a todas sus víctimas y se verá obligado a investigar unos crímenes de los que él mismo es el responsable. Por otro lado, Rita creerá, por el extraño comportamiento de Dexter, que es un drogadicto y le envía a un programa de desintoxicación dónde conocerá a la enigmática Laila. A todo esto se le suma la obsesión de Doakes por seguir a Dexter lo que, junto con los crímenes, le obligará a acallar a su “oscuro pasajero” y a llevar una vida normal en un detalle extraído directamente del segundo libro. Sin duda esta segunda temporada supera enormemente en calidad a la ya excelente primera temporada, las cotas de intriga y emoción alcanzan niveles altísimos que te mantendrán pegado a la pantalla sin necesidad de quedarte colgado en mitad de una situación al final del capítulo como sucede en otras series como Prison Break o Perdidos.
Para la tercera temporada, de la que apenas se ha dicho nada, aunque circula el primer capítulo por la red, nos traerá de nuevo a Dexter en la que asegura Clyde Philips (productor ejecutivo de la serie) que será la temporada de madurez de Dexter en la que adquirirá mayor importancia su relación con Rita Bennet ¿Sonarán campanas de boda? Lo que sí que queda claro es que, tras los descubrimientos en la segunda temporada, la relación de Dexter con su padre ha quedado muy deteriorada, mientras que Laguerta seguirá investigando la muerte del Sargento Doakes. Por otro lado se ha confirmado la aparición de nuevos personajes como Joey Quinn, un nuevo oficial de policía que llega a Miami; Miguel Vega, un joven ambicioso que además será el nuevo ayudante del fiscal; Rubén, hermano de Miguel Vega que además trabajará en el departamento de policía de Miami; Isabel, la mujer de Vega; Yuki Amado, nuevo agente de Asuntos Internos y Antón músico de Miami que al parecer tendrá mucho que ver en la trama principal de la nueva temporada.
En fin, unos libros y una serie que dejarán huella en todo aquel que se acerque a echarles un vistazo. Al principio su argumento puede echar para atrás a algunos, pero dénle una oportunidad y conozcan a Dexter. No tengan miedo, no se arrepentirán.

sábado, 2 de agosto de 2008

Batman: el oscuro señor de la noche




Batman, el caballero oscuro, empezó a impartir justicia en las calles de Gotham en 1939. A falta de un año para que se cumpla su 70 aniversario y con el motivo del estreno de la esperada secuela de Batman Begins, Fantasymundo os trae un recorrido por la historia del personaje.

Batman nació de la mano de Bob Kane y Bill Finger (aunque suele achacarse el mérito de haber parido a tan popular personaje solamente a l primero de ellos) en el número 27 de Detective Comics (de ésta colección tomó su nombre la editorial Amazing Comics que pasó a llamarse DC comics) en mayo de 1939. La inspiración para éste personaje sobrevino a Bob Kane tras ver La Marca del Zorro, película muda protagonizada por Douglas Fairbanks en la que daba vida al justiciero enmascarado que luchaba por la paz en la california española. La idea de un héroe que no tuviese poderes sobrehumanos (al contrario de lo que ocurría con el gran éxito en las viñetas aparecido justo un año antes que Batman, Superman, con el que se ha enfrentado alguna que otra vez en los cómics o ha formado alianza en La liga de la justicia), que se sirviese de su ingenio y su duro entrenamiento, además de poseer ya de por sí una fortuna considerable que le ayudase a mantener su duro trabajo como justiciero nocturno, hicieron mella en Bob Kane. La figura de El Zorro, con su antifaz, su capa negra y su caballo negro llamado trueno junto a la figura de un ala delta diseñado por Da Vinci y que poseía alas de murciélago, fueron las bases que empujaron a la creación de Batman sin olvidar la influencia de otros personajes como Doc Savage, The Shadow y Sherlock Holmes.

Desde el principio, Batman se acercó más a la figura de los detectives como Sherlock Holmes que a la de superhéroes de la talla de Superman o el Capitán América. Pero aún así consiguió asentarse y para el año 1940 ya contaba con una publicación exclusiva para el personaje. La historia de un superhéroe atípico, un multimillonario guapo con ansias de expiar su culpa limpiando de criminales las calles de Gotham, caló entre los jóvenes norteamericanos.

En el número 38 de Detective Comics aparece por primera vez Dick Grayson, alias Robin: el chico maravilla. Éste personaje supone un hito dentro del mundo del cómic puesto que es la primera vez que un superhéroe dispone de un acompañante inseparable. Robin nació como contrapunto de Batman, un personaje demasiado oscuro y siempre ha sido amado por unos y odiado por otros, más adelante Grayson dejaría el testigo de Robin al joven Jason Todd (que moriría a manos del Joker en el cómic Una muerte en la familia) y tomaría la identidad del héroe Nightwing. La serie tuvo bastante éxito y sucesivamente se fue ampliando el número de villanos y de acompañantes de Batman, como el fiel mayordomo Alfred. En ésta primera etapa surgieron Joker, Dos Caras, Cara de Barro, Cluemaster (El Jugador), El Espantapájaros, El Pingüino, Catwoman, Riddler y El Sombrerero Loco.

En 1943 Batman salta por primera vez desde el cómic a la gran pantalla con un serial del mismo nombre que el personaje (aunque Batman ya tenía su pequeña radionovela dentro del espacio de Superman). Lewis Wilson interpretó al detective enfundado en un traje de murciélago en un serial de 15 episodios que gozó de gran éxito entre el público juvenil de la época. Eran capítulos de entre 12 y 15 minutos que se proyectaban antes de la película en cartel y tuvieron una secuela en 1949 con Batman y Robin, el serial en el que aparecía por primera vez el chico maravilla con Robert Lowery y Johnny Duncan interpretando al hombre murciélago y a su fiel acompañante.

Batman llevaba casi 10 años en los kioscos pero no fue hasta el número 47 de su propia colección cuando se explicó de forma detallada su origen. Bruce Wayne, hijo de Thomas y Martha Wayne, vio morir a sus padres de la mano de Joe Chill (con el que se vería obligado a trabajar en Batman: Año dos) cuando este les atracó a la salida de un cine tras visionar el film La marca del zorro. Para vengar la muerte de sus padres, Wayne pasó su juventud viajando por el mundo aprendiendo una variedad de habilidades para luchar contra el crimen, incluyendo criminología, ciencias forenses en el FBI, artes marciales (especialidad-Ninjutsu) con diversos maestros y técnicas de combate, cacería humana al aire libre en Alaska y en sectores urbanos con Henri Ducard, camuflaje y caracterización de personajes con Alfred, el cual le enseñó a Wayne los cambios significativos a su voz para convertirse en Batman. La voz del Caballero de la Noche es baja y rasposa, a manera de disfraz y como intimidación. Cuando volvió a Gotham, decidió convertirse en el hombre murciélago para amedrentar a los criminales e impartir justicia en la ciudad de Gotham.

Durante los años 50 aparece en las librerías el libro La Seducción de los Inocentes de Fredric Wertham. En él se atacaba duramente a la industria del cómic como causantes de gran parte de los problemas de los adolescentes de la época. Violencia, parsimonia, aislamiento… todo ello era debido según éste autor a la lectura de cómics violentos. Todos los tebeos de la editorial EC (historias de la cripta, horror tales…) y las historias de superhéroes tuvieron que cambiar y adaptar un tono más fantásticos para alejarse de la realidad y, por tanto, de la censura. Batman fue uno de los que se vieron más afectados por este hecho y durante ésta época los extraterrestres, mutantes y viajes espaciales se sucedían en unas historietas absurdas que alejaban al personaje del hombre murciélago del personaje original, lo que repercutió notablemente en las ventas.

A mediados de los sesenta el personaje vivió una espectacular recuperación como icono pop gracias a Batman: la película. Estrenada en 1966 y protagonizada por Adam West (en el papel por el que será recordado) y Burt Ward en los papeles principales de Batman y Robin. En ella se tenía que enfrentar a el Joker y el Pingüino, que se han apoderado de un artilugio con el que pueden llegar a dominar el mundo. La película fue un gran éxito y dio lugar a una memorable serie de televisión que duró tres temporadas. Pero tanto la serie como la película traicionaban al personaje convirtiéndole en una parodia colorista y bastante hortera, con encanto eso sí. La banda sonora, la aparición de una amplísima gama de villanos, y la inserción de onomatopeyas quedarán para siempre en la memoria de todos los que se acerquen a este singular Batman.

Una vez cancelada la serie y pasada la fiebre colorista del personaje, éste volvió a sus orígenes. Para los años 70, el personaje ya lucía en su pecho el famoso logo amarillo con el murciélago en su interior y se enfrentaba a nuevos villanos como Mr. Freeze, Poison Ivy o Ra’s Al Ghul. Pero no fue hasta los años 80 cuando el héroe de Gotham resurgió definitivamente.

Frank Miller con El regreso del señor de la noche, su secuela El señor de la noche contraataca y Batman: Año Uno devolvió al personaje a sus oscuros orígenes. Los dos primeros nos muestran a un Batman viejo y cansado, retirado hace 10 años que tiene que volver a la acción cuando una banda llamada “Los Mutantes” y el Joker atemorizan a la ciudad de Gotham. Mientras que Batman: Año Uno se considera como el mejor cómic de Batman y es una reinterpretación de los orígenes del personaje. Batman como un personaje para adultos, empezó a protagonizar novelas gráficas de aclamado éxito y crítica como Batman: el asilo de Arkham o Batman: la broma asesina, escrita por Allan Moore y dibujada por Brian Holland, en la que el personaje principal es el Joker y no Batman. También por aquella época realizaron una jugada totalmente novedosa en la historia del cómic: los lectores podían decidir, llamando por teléfono, si el joven Jason Todd, el alter ego de Robin, moría. La historia se llamaba Una muerte en la familia y Robin murió. Pero lo que realmente le dio a Batman la repercusión que se merecía fue el esperado largometraje sobre el personaje que dirigió Tim Burton en 1989.

Batman fue el acontecimiento cinematográfico del año 1989, con más de 250 millones de dólares ingresados sólo en los EEUU, superando a la tercera entrega de Indiana Jones. La Warner repitió el boom que supuso 10 años antes la saga de Superman. La película contaba con una excepcional interpretación de Michael Keaton como Batman y a una gran estrella, Jack Nicholson, haciendo del villano más famoso de todos, el Joker. Una ciudad de Gotham, oscura y gótica, una banda sonora de Danny Elfman espectacular, unos efectos increíbles y un buen guión, inspirado en parte en La broma asesina, hicieron de Batman uno de los iconos de la década de los 90.

No tardaron en aprobar una secuela. Mucho más burtoniana, con un plantel de monstruos inmejorable engrandecidos por unos intérpretes excepcionales : Dany de Vito (el Pingüino), Michelle Pfeifer (Catwoman) y Christopher Walken (Max Shrek). La película se acercaba más al cine de monstruos marginales que tanto le gusta Burton que a un film de superhéroes propiamente dicho. El protagonismo de Batman (Michael Keaton de nuevo) se reduce a favor del de El Pingüino y una sensual Catwoman cuya relación de amor/odio con el caballero oscuro es una de las principales bazas del film. De todos modos quien se alza como el titiritero de todo el plan es el malvado Max Shrek, que los utilizaba a todos para sus malvados planes de convertirse en el amo y señor de Gotham. A pesar de contar con escenas memorables como el ataque de los pingüinos, y tener al mismo equipo técnico y artístico de la entrega precedente, su recaudación en taquilla, sin ser un fracaso, estuvo por debajo de lo esperado. Por lo que para la siguiente entrega decidieron cambiar de director e intérpretes.

Antes de que llegase a los cines Batman Forever, se estrenó en las televisiones de medio mundo Batman: la serie animada (1992-1995). Con un estilo visual muy cercano al Art-Decó y una visión bastante oscura del personaje a pesar de ser una serie de dibujos animados, fue uno de los retratos más fieles que se habían hecho del justiciero de Gotham fuera de las viñetas. Aunque Batman ya había protagonizado alguna que otra serie de dibujos animados como Los Superamigos (Hanah Barbera 1973-1984) o en Las nuevas aventuras de Batman (1977), dónde el propio Adam West doblaba al personaje, la serie estrenada en 1992 se sigue considerando la mejor adaptación animada de Batman. Tiempo después aparecería La liga de la Justicia y tuvo una poco afortunada variante futurista en Batman del futuro(1999-2000) para volver a ser el mismo en la serie de la Cartoon Network The Batman (2004).

Finalmente, en 1996, Batman volvió a los cines en una nueva aventura. Esta vez el traje lo vestía Val Kilmer y la batuta de la dirección pertenecía a Joel Shumacher. Para esta nueva incursión se contó con dos villanos de excepción Dos Caras (Tommy Lee Jones) y Enigma (Jim Carrey). Excesiva y desmedida, es así como se podría calificar esta película en la que aparece Robin (Chris O´Donnell) por primera vez desde 1966. Con un colorismo desmedido y un guión muy torpe cargo de Akiva Goldsman, se pretendía epatar al espectador a bases de prodigios visuales que lastraban la película. Pero aún así fue un éxito de taquilla.

Un año después Joel Shumacher volvía a las andadas cambiando a Val Kilmer por George Clooney e introduciendo a Alicia Silverstone como una inapropiada Catwoman. Los villanos esta vez corren a cargo de Arnold Schwarzenegger como Mr Freeze, Uma Thurman como Poison Ivy y la aparición de Bane (llamado en España como Perdición). Se subsanó la colorista fotografía oscureciéndola, aunque de poco sirve, puesto que la película es un total despropósito con el personaje en la misma línea que la anterior. Acumuló varias nominaciones a los Razzies, los fans seguían sintiéndose insultados y el público no respondió. Tuvo que ser Christopher Nolan quien 8 años tuviese que revivir al justiciero enmascarado en la espléndida Batman Begins.

Batman Begins no fue un proyecto fácil de llevar a cabo debido a la poca confianza de los dirigentes de Warner en el proyecto tras el fiasco del film anterior. Afortunadamente los éxitos de films de superhéroes como Spider-man o X-Men le animaron a revitalizar la franquicia desde el principio. Para ello contrataron un director con personalidad, Christopher Nolan. Desde un principio tuvieron claro que se querían alejar lo máximo de los films precedentes y acercar al personaje a sus orígenes realistas. Para ello se tomó como base el Batman: Año Uno de Frank Miller. Los orígenes de Batman se volvieron a contar de una forma más fiel y creíble a lo relatado en la película de Burton. Los inventos inverosímiles se dejan de lado en una película en la que todo cuadra y los villanos se tornan mucho más realistas. Por cierto, se decidió no repetir ningún enemigo de films anteriores contratando a Liam Neeson para hacer de Rhas Al Ghul y a Cillian Murphy para interpretar al Espantapájaros. Con un plantel de lujo encabezado por Christian Bale como un perfecto Bruce Wayne/Batman secundado por Michael Cane como su fiel mayordomo Alfred y Morgan Freeman como el inventor Lucius Fox, la película se estrenó en verano del 2005 cosechando elogiosas críticas y una más que decente taquilla.

Ahora se estrena entre nosotros El Caballero Oscuro, secuela de la anterior como el mismo equipo técnico y artístico (aunque se ha decidido sustituir a Kate Hudson que interpretaba a Rachel Daves, amiga de Bruce, por Maggie Guillenhaal). En ella el villano estrella es un Joker interpretado magistralmente por el desaparecido Heath Ledger (sin duda esta última interpretación le convertirá en un mito y se ha de reconocer que su fallecimiento es una parte importante de la repercusión que está teniendo la película) aunque Dos Caras/Harvey Dent, interpretado por Aaron Eckhart también aparecerá. Se ha hablado mucho de la alta calidad cinematográfica de la película, de la excepcional interpretación del plantel de actores (en especial de Ledger, incluso se rumorea sobre un posible Oscar póstumo)y de los records de taquilla que está batiendo allá donde se estrena, pero aquí tenemos que esperar hasta el 13 de Agosto para poder verla en pantalla grande.

Batman ha sido sin duda un icono del siglo XX y principios del XXI, un superhéroe sin poderes, un hombre atormentado que expía su culpa. Batman representa el orden, mientras que sus enemigos representan el caos. El personaje que cumple en 2009 70 años no deja indiferente a nadie, cualquiera puede verse en él en el hecho de querer solucionar los problemas del mundo, pero nos vemos impotentes. Él no, él es el caballero oscuro y está aquí para protegernos.



lunes, 7 de julio de 2008

Vértigo

Ya han pasado 50 años desde que se estrenó la que, para muchos, es considerada como la mejor película de toda la filmografía de Alfred Hitchcock. De todos modos, aunque haya pasado medio siglo por ella, sus imágenes y su historia siguen hipnotizando a todo aquel que se acerque a ella.
John “Scottie” Ferguson (James Stewart) es un detective retirado del servicio tras una trágica experiencia en la que un compañero se precipitó al vacío y, desde entonces, sufre de vértigo. Un día, un antiguo compañero de universidad, Gavin Elster (Tom Herlmore) , le pide que siga a su esposa Madeleine (Kim Novak). El motivo es que Madeleine parece haber adoptado la personalidad de otra persona, concretamente la de su bisabuela, Carlotta Valdés.

Con ésta premisa, el maestro del suspense logra mantener pegado al asiento al espectador durante dos horas en las que los giros de guión se suceden de manera magistral. Con Vértigo, uno asiste no a una, sino a dos películas, cosa que comentaré más adelante. Antes de nada, decir que Vértigo es un film dramático dónde el amor de un hombre por una mujer marcada por la muerte se convierte en un sentimiento que no da lugar al sarcasmo ni al distanciamiento tan comunes en la filmografía de Hitchcock.

Los orígenes de Vértigo se remontan hacia 1953, año en que los escritores franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac escriben De entre los muertos. Hitchcock se fijó rápidamente en aquella historia que modificó de numerosas formas en su traslado a celuloide. De hecho, la novela transcurría durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que Vértigo transcurre en la actualidad (bueno, en los actuales, por aquel entonces, años 50). Así, los traumas psicológicos que le producían al protagonista de De entre los muertos: la novela eran producidos por la propia guerra mientras que James Stewart se traumatizaba por la caída al vacío desde lo alto de un edificio de un compañero suyo.

Volviendo a la película en sí, Hitchcok quería dar con ella una buena “sacudida mental” a los espectadores por lo que consideró que, al igual que haría un par de años después con Psicosis, la película debería cambiar radicalmente de forma hacia la mitad del metraje. Por lo tanto, Vértigo se puede dividir en dos partes bien diferenciadas. En la primera de ellas se cuenta el proceso de seguimiento por parte de Scottie hacia Madeleine y como éste se convence de que en realidad está poseída. Madeleine tiene instintos suicidas y se arroja al agua desde la bahía de San Francisco, pero Scottie está allí para rescatarla. A partir de ese momento comenzará a forjarse una atracción mutua a espaldas Gavin Ester, esposo de Madeleine y amigo de Scottie. Pero el amor que surge entre ellos, se ve radicalmente finiquitado cuando de repente Madeleine se arroja desde lo alto de un campanario sin que Scottie lo haya podido impedir, debido a su vértigo.

Hasta ahí la primera parte del film, la segunda mitad comienza con un arrepentido y culpable James Stewart que, tras haber sido absuelto en el juicio, vaga por las calles y se fija en una chica tremendamente parecida a Madeleine. La sigue hasta su apartamento y la convence para que cene con él, ella es Judy Barton. En realidad Judy es Madeleine, que formó parte de un complot para que Gavin Elster pudiese matar a su verdadera esposa (Madeleine no lo era) y, como sabía que Scottie padece de vértigo y no podría salvarla, contar así con un testigo del suicidio. Hitchcock decide dar esta información al espectador mucho antes de que un obsesionado James Stewart lo averigue. Consigue transformar poco a poco a Judy en Madeleine, trayéndola de entre los muertos y llevándola al mismo campanario dónde se “suicidó”. Una vez en lo alto, y tras haber superado su vértigo, Judy/Madeleine le cuenta todo a Scottie, pero cuando una monja los descubre, ésta se lanza al vacío. La historia se repite.

El dúo protagonista compone unas actuaciones con una exquisita y magnética química entre ellos. El atormentado Scottie Ferguson que compone James Stewart consigue transmitir al espectador todas las patologías que se le achacan al personaje si uno está atento -y que detallaré a continuación-. Un hombre obsesivo, que no descansa siguiendo a Madeleine ni transformando a Judy. Por otra parte, la rubísima Kim Novak realiza la sutil interpretación triple- si, triple- de Carlotta Valdés, Madeleine Elster y Judy Barton. Consigue que todo aquel que visione la película vea claramente a una chica con trastornos de personalidad-aunque sean fingidos- y unas personalidades bien diferenciadas sin dejar de tener puntos en común. Con muchos sentimientos guardados dentro de sí misma y que bullen dentro de sí misma por salir a flote. Dicen que la primera opción para el papel que finalmente realizó Kim Novak fue Vera Miles (Psicosis, Centauros del Desierto)que por razones personales no pudo aceptar el trabajo, cosa que contrarió a Hitchcock y provocó que no acogiese bien, al principio, el hecho de que Kim Novak fuese finalmente la protagonista.

La música de Bernard Herrman, habitual en los films de Hitchock, contribuye a ensalzar la sensación de paranoia que hay en todo el film, siendo especialmente reseñable el momento en el que James Stewart tiene una onírica pesadilla tras la muerte de Madeleine. Momento que fue diseñado por el gran Saul Bass, conocido por sus geniales títulos de crédito y animaciones. Para esta ocasión, Bass diseñó unos créditos con multitud de espirales que subrayaban la sensación de mareo y vértigo que requiere la película.

Volviendo al personaje protagonista, padece vértigo, una patología que no solo se reduce al miedo a las alturas sino que, en este caso, representa la sensación de remolino que proporcionan los acontecimientos en espiral que se suceden en la película. Pero no es sólo eso de lo que padece el pobre Scottie Ferguson, ya en la novela original, se le describía como una persona impotente sexualmente, por lo que no ha mantenido relaciones sexuales a pesar de su edad. Pero Hitchcock decide no exponer esta carácteristica de manera literal en su película, por el contrario se vale de una serie de simbolos bastante visibles para dar a entender la impotencia del personaje de James Stewart. El primero de ellos sería cuando está conversando con su secretaria y señalando con un bastón que coloca entre sus piernas hacia un sujetador, pregunta que qué es. Lógicamente, el baston representaría el pene de James Stewart-todos hemos hecho esa tontería alguna vez- con el que juega al no saber qué hacer con una mujer que lo desea. En esa misma escena, Scottie trata de sobreponerse a su vértigo subiendo una escalera, pero cae en los brazos de su insatisfecha secretaria a la que considera como una madre o hermana mayor antes que como a una potencial amante. Otro símbolo fálico que se aprecia notablemente en el film es la visión de la torre Coït-que casualidad de nombre- desde la ventana del piso de Scottie, subrayando su falta de vigor sexual. De hecho, cuando Madeleine le dice que recordó su casa gracias a la torre, Scottie responde >. Pero en una escena se sugiere que el protagonista ha mantenido relaciones sexuales, en una escena al borde de la playa, las olas golpean fuertemente contra las rocas, sugiriendo que Scottie y Madeleine se acostaron juntos. Pero para aquel entonces, Scottie creía que Madeleine era una reencarnación de Carlotta Valdés, muerta hace ya tiempo. Por lo que surge aquí el tema de la necrofilia, el protagonista no es capaz de mantener relaciones sexuales con una mujer de carne y sangre hasta que, más tarde, consigue transformar a Judy en Madeleine. Se enamora de su propia obra, al igual que Pigmalión.
En su estreno, Vértigo no causó la expectación esperada. El público del momento no estaba aún preparado para poder absorver todo lo que Vértigo tenía que ofrecerles, era demasiado vanguardista para la época. Por lo que ha habido que esperar unos años para que el film sea considerado como la obra maestra que és. Algunos la defienden como la mejor película de Hitchcock, otro prefieren Psicosis, Rebeca, La Ventana Indiscreta o Con la Muerte en los Talones pero es Vértigo la que es considerada unanimente desde 1984 como una de las obras maestras absolutas de la historia del cine.