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domingo, 15 de diciembre de 2013

[Análisis] GTA Online: la búsqueda de la pandilocura perfecta


Explora el mundo abierto del juego a solas o con tus amigos. Podréis ver una película, practicar en la galería de tiro y mucho más. ¿Preferís desafiar a la ley? Atracad un supermercado, acabad con una banda o robad un furgón blindado para ganar reputación y dinero con facilidad. El amplio mundo abierto de Los Santos y el condado de Blaine en Grand Theft Auto Online está plagado de oportunidades para hacer saltar la alerta roja mientras te haces con cantidad de billetes 

Dos juegos en uno, eso es lo que sencillamente contiene el Bluray de GTA V. Por un lado tenemos esa historia de maleantes que ya analizamos la semana pasada y, por el otro, un juego multijugador masivo on-line en el que nuestro personaje tiene que ascender de nivel y estatus dentro del inmenso estado de San Andreas. Pero dicen que quien mucho abarca, poco aprieta y la perfección es algo que pocas veces se alcanza a las primeras de cambio. Ya quedaron atrás los enormes follones que se armaron en las primeras horas de vida de GTA-Online: partidas borradas, personajes que no cargan, objetos que desaparecen… Un sinfín de bugs y errores que defraudaron en un primer momento a aquellos que esperaban una experiencia on-line a un nivel superior a la vivida para un solo jugador. Pero los chicos de Rockstar prometieron arreglarlo todo y, mediante parcheo continuo, ir convirtiendo a GTA-Online en la experiencia multijugador definitiva.

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Las mecánicas son sencillas, una vez entramos y nos creamos un personaje con un curioso editor basado en la genética familiar y en nuestros hábitos, comenzaremos nuestros primeros pasos en Los Santos haciendo un par de pequeñas misiones en grupo junto a otros novatos(de conducir y disparar, básicamente) y luego seremos libres para participar en las más de 500 actividades que, según Rockstar, nos propone el juego. No será un servidor el que os engañe, entrar ahora mismo en GTA Online solo es un poco decepcionante. El jugador se encontrará con una ciudad vacía, con escasos viandantes y pocas cosas que hacer que no sean las típicas carrerillas o algún Deathmatch por equipos. El número de jugadores conectados en cada sesión que soporta ahora mismo el juego es de 16 (prometen que se duplicará), algo insuficiente teniendo en cuenta el abrumador tamaño del mapeado.

GTA Online está pensado para que el jugador se enrole en una crew y entre ellos se organicen sus partidas, carreras y locuras. En Internet ya hay videos colgados con gente organizándose para hacer cosas tan disparatadas como coger un grupo de coches con un helicóptero y llevarlos a la cima del rascacielos más alto para que se choquen entre ellos en una suerte de Destruction Derby en las alturas. Es en estos momentos de pandilocura cuando GTA alcanza su grandeza. Pocos me negarán que, ya en el modo un jugador, GTA ofrece el enorme atractivo de olvidarse de todo y dedicarse a hacer el cafre por la calle. En GTA Online eso se ve potenciado enormemente puesto que aquí cafreas contra personajes controlados por personas de verdad. El puteo y las venganzas sistemáticas estarán a la orden del díay un tranquilo paseo por la playa podrá convertirse rápidamente en una persecución a muerte tras cruzarte ese tipo que te robo el coche hace una hora.
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La economía del juego se mantiene respecto a la versión de un jugador: podremos comprar vehículos, armas, ropa, propiedades… Un sinfín de cosas para convertirnos en los magnates de San Andreas (de hecho, para compensar por los errores del lanzamiento, Rockstar ingresará medio millón de dólares en las cuentas de los personajes creados en el juego durante el primer mes). Para evitar el abuso de poder en el que algunos jugadores pueden hacerse excesivamente ricos a costa de los más débiles corderos recién llegados al rebaño, Rockstar ha ideado un sistema por el cual el dinero que vayamos ganando podremos ir ingresándolo en nuestra cuenta del banco. Así, si nos matan tan sólo perderemos lo que llevemos encima. Del mismo modo, se ha implantado un modo incógnito por el que no podremos dañar ni ser dañados. Un pequeño punto a favor de la democracia lúdica que hará más accesible el juego a los últimos en llegar a él. Gráficamente se ve un pequeño escalón por debajo de la versión para un jugador a pesar de contar con menos personajes y vehículos en pantalla. Comprensible, por otro lado, por el enorme esfuerzo de los servidoras para colocar jugadores en un escenario persistente tan amplio.

Pero GTA Online sigue siendo un juego incompleto. Aún le quedan por recibir varios platos fuertes como la posibilidad de organizar atracos (aquí sólo podemos asaltar algunas tiendas y en un par de ocasiones me saltó un bug por el que el dependiente se quedaba inmóvil sin reaccionar, como una estatua, con lo que había que matarlo para coger el dinero) y aumentar el número de jugadores. Pero, sin duda, las horas y horas de diversión están aseguradas. Rockstar ha creado un online muy divertido pero que apunta como algo realmente prometedor de aquí a final de año.

Análisis publicado en Cazadores de Recompensas

viernes, 13 de diciembre de 2013

[Análisis] Saints Row 4: la parodia definitiva


¿Un GTA del humor? La saga de Saints Row da un salto más en su proceso para hacernos vivir una locura divertidamente absurda introduciendo alienígenas, realidades virtuales y… ¡¡superpoderes!! Un sandbox que no deja indiferente a nadie y que promete hacernos disfrutar y reír a pecho partido. En un mundo con demasiados problemas y un sentimiento tan negativo cada vez que se enciende la televisión se agradece que haya quienes se empeñen en hacer reír a carcajadas a la gente. En el mismo mundo de los videojuegos vemos cómo las grandes sagas son historias serias, violentas y con unos personajes torturados que se ven obligados a sobrevivir en ambientes hostiles. Saints Row se ríe de todo ello al igual que ya se rieran grandes clásicos de las “spoof movies” como Aterriza como puedas o Top Secret.

Quien se quiera acercar a la saga Saints Row esperando un émulo de los GTA podrá llevarse una gran decepción al principio. Digamos que no está ni mucho menos tan pulido, ni la historia tan cuidada, ni técnicamente se le acerca. De un simple vistazo el juego podría calificarse de mediocre, pero los chicos de Volition saben que no pueden competir con la primera división lúdica en el plano puramente técnico y por eso tomaron la acertada decisión de convertir cada una de las entregas de su serie de videojuegos en una locura sin complejos que supere al anterior. Cualquier tipo de situación, arma o vehículo absurdo que os podáis imaginar estará en este videojuego además de múltiples referencias a otros géneros y títulos emblemáticos.
Con Saints Row: The Third parecían haber tocado techo en cuanto a desfase se refiere. ¿Apalear a transeúntes con falos gigantes? ¿Los juegos locos de Genki? Todo era deliciosamente divertido y para superarlo ampliamente se han sacado de la manga una historia en la que, tras ser nombrados Presidente de los EEUU, unos alienígenas destruyen la Tierra y nos secuestran para meternos en una simulación de Steelport a lo Matrix en la que literalmente podremos hacer lo que nos venga en gana porque hasta tendremos algunos superpoderes. La historia basculará entre esta simulación y el mundo real en el que recorreremos el lugar dónde viven los extraterrestres en una nave tripulada al más puro estilo de las películas de los hermanos Wachowski.

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La historia es lo de menos, una sencilla venganza en la que primero deberemos cumplir misiones para recuperar a los miembros de Los Saints. La variedad de las misiones es enorme y va desde homenajes a antiguos beat’em up estilo Double Dragon a juegos de tanques en 2D y 3D con una estética como la de la película Tron, hasta viajes a los años 50 para hacer bailar a la población. Casi todas las misiones principales son diferentes y se agradece en un género en el que la repetición parecía ser la tónica habitual. La variedad se amplía en las misiones secundarias que nos servirán para mejorar poderes y armamento además de completarse con algunos retos muy divertidos (el de tirarse delante de los coches para cobrar indemnización sigue siendo el concepto más hilarante que he visto en un videojuego en toda mi vida). El control de los poderes y de las armas cumple con eficacia y estas últimas alcanza nuevos niveles de locura y absurdez con armas como aquella que te permite inflar a la gente hasta que exploten o hacerlos bailar dubstep.
Es cierto que hay algunas mecánicas que se quedan en segundo plano como conducir, pero es que no deja de ser una delicia poder planear, correr y saltar por una steelport sumida en la tontería más absoluta mientras escuchamos en nuestra “radio en la cabeza” algunos de los temazos de su excelente banda sonora.

En definitiva, Saints Row IV es un juego sin complejos. Muy deudor de su precedente (en un principio iba a ser una mera expansión) pero que seguro dará buenas carcajadas a aquel que quiera darle una oportunidad.

Análisis publicado en Cazadores de Recompensas